¿Por qué la música de los 80 y 90 nunca pasa de moda?

Ángel Jesús Naranjo Castro “Harry”.- Moral de Calatrava, 22 de julio de 2026.-¿Por qué la música de los 80 y 90 nunca pasa de moda?


La música se ha convertido, a lo largo de nuestra existencia, en algo indispensable. Es capaz de reflejar nuestras emociones, nuestros sentimientos y los momentos más importantes de nuestra vida. Sin embargo, hay una época que muchos consideran la auténtica edad de oro de nuestra cultura musical. Posiblemente haya sido una de las mejores etapas de la historia de la música. Hablo de las décadas de los años 80 y 90.

La música de aquella época sigue tan viva e intacta como siempre. Hoy en día existen emisoras de radio, canales de televisión y millones de oyentes que, a pesar del paso de los años, continúan prefiriendo aquellas canciones frente a gran parte de la música actual. Y es que la música de los 80 y 90 ha logrado algo muy difícil: mantenerse en el tiempo sin perder su esencia.

Esto se debe a varios factores. En primer lugar, a la enorme cantidad de seguidores que continúan escuchándola generación tras generación. En segundo lugar, a sus inolvidables melodías y ritmos.

Y, por último, a unas letras que transmitían historias, sentimientos y emociones, algo que muchos aficionados consideran menos frecuente en parte de la música actual.

Entre las grandes canciones de los años 80 podemos destacar Déjame de Los Secretos, Salta de Tequila, Me cuesta tanto olvidarte de Mecano o Escuela de calor de Radio Futura. Por su parte, en los años 90 y finales de esa década encontramos temas tan recordados como La Flaca de Andrés Calamaro, Aprendiz de Malú o los primeros éxitos de Estopa.
Además, muchas personas jóvenes, entre las que me incluyo, seguimos disfrutando de aquella música porque transmite autenticidad, calidad y emociones que permanecen vivas con el paso del tiempo.

Por todo ello, la música de los 80 y 90 sigue ocupando un lugar privilegiado en nuestros corazones y continúa siendo una referencia para millones de personas.
¡Viva la edad de oro del pop español!

Ángel Jesús es miembro activo de «Supercampeones», dirige un programa de radio en «Radio Centenario» y ha cursado estudios en «UCLM Facultad de Derecho y Ciencias Sociales Campus» de Ciudad Real.

Nuevas obras en el entorno de Moral de Calatrava

Moral de Calatrava, 28 diciembre 2025.- Una vez terminadas las obras realizadas para llegar al Molino y al pozo de Peñalba, la dirección técnica de las mismas esta estudiando la posibilidad de hacer un mirador volcánico en zona próxima al pueblo, todo ello de acuerdo con la corporación municipal.

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Esta nueva promoción municipal cuenta con el apoyo de toda la población, ya que será un punto más, para visitar nuestro pueblo.

El mirador estará enclavado en el cerro de las Hoyas, desde donde se pueden apreciar y distinguir numerosos volcanes del extenso Campo de Calatrava: Cerro Gordo, Mesnera, Boca del Campo, Yezosa, así como las lagunas estacionales de origen volcánico locales, Calderón y la Laguna.

Mirador volcánico nocturno que será único en Castilla-La Mancha. Ademas el mirador de los volcanes contará con iluminación ambiental de baja intensidad, paneles informativos sobre los volcanes del Campo de Calatrava, observación astronómica y rutas guiadas.  La Comunidad de Castilla-La Mancha tiene previsto en un futuro próximo, la construcción de un observatorio astronómico, aprovechando la baja contaminación lumínica de la zona.

También se va a recuperar el Molino de Blas en la Sierra del Moral en el paraje del “peñoncillo” 

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Todo esto unido a la rehabilitación del Casco Histórico, donde se colocará una estatua de un Personaje Ilustre Calatravo, hace que Moral de Calatrava sea el destino turístico preferido por los visitantes de Castilla-La Mancha.

Preocupante caída de las solicitudes PAC en Castilla-La Mancha

Hoy 9 de septiembre, Día Mundial de la Agricultura, es una fecha idónea para recordar que Castilla-La Mancha, tierra de agricultores, ganaderos y de productos que alimentan a España y a buena parte del mundo, vive una silenciosa y profunda crisis en el sector agrario. Los datos no engañan. Desde el año 2016, el número de solicitudes de ayudas directas de la PAC (Política Agraria Común) ha sufrido un desplome que no puede pasar inadvertido. Frente a las 118.312 solicitudes presentadas en el 2016, el año pasado (2024) se registraron poco más de 81.000 solicitudes. Es decir, en dos legislaturas, se han perdido casi 37.300 solicitudes de ayudas directas de la PAC, lo que supone un descenso de más del 31%.

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¿Qué ha ocurrido en estos años para que miles de agricultores, ganaderos, jóvenes y mujeres hayan dejado de solicitar estas ayudas económicas que son esenciales para el mantenimiento de la renta de los profesionales agrarios del campo castellano-manchego? La respuesta no es sencilla, pero los datos apuntan a una tendencia preocupante.

La PAC es, y ha sido durante décadas, uno de los pilares fundamentales para garantizar la sostenibilidad económica del sector agrario y del medio rural. Su correcta gestión no solo ha supuesto asegurar la renta a los profesionales del campo, sino también preservar la vida en nuestros pueblos, luchar contra la despoblación y fomentar un modelo de desarrollo rural sostenible y con futuro.

Durante las dos últimas legislaturas, sin embargo, la caída sostenida de las solicitudes de la PAC refleja más que una mera transformación del modelo agrario. Reflejan abandono y la desesperanza de un sector que no se siente respaldado ni por las políticas agrarias ni por los gobernantes que las deciden. Porque mientras se habla de digitalización, de sostenibilidad y de miles de millones de euros de fondos europeos, en la práctica es que miles de profesionales han sido “invitados” a desaparecer del mapa agrario regional.

La agricultura no solo se enfrenta a las inclemencias del clima o a los vaivenes del mercado: también sufre la falta de visión política. Y los datos lo demuestran. Menos solicitudes significan menos explotaciones activas, menos empleo rural y menos vida en nuestros pueblos.

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Es hora de hacer una profunda reflexión sobre este descenso. Porque si tras 8 años de gestión de la PAC, el resultado es que Castilla-La Mancha, una región eminentemente agraria, cuenta con más de 37.000 agricultores menos, algo se está haciendo mal. Es también preocupante, las bajas cifras que registran los jóvenes en las solicitudes de la Pac, ya que mientras en el 2016, los jóvenes de menos de 25 y hasta los 40 años de edad, llegaban a representar a 8.905 perceptores, en el 2024, esta cifra ha perdido por el camino a 3.722 jóvenes. Una situación que es igualmente extrapolable a las mujeres perceptoras de las ayudas directas de la Pac, ya que mientras en el 2016, las mujeres ascendían a 44.598 perceptoras en el 2024 han quedado reducidas a 31.341.

Esto no es solo un dato estadístico: es el reflejo de un campo que se vacía, de explotaciones que cierran, de familias que se marchan y de jóvenes y mujeres que dejan de ver su futuro en la agricultura o la ganadería de nuestra región. Estas cifras evidencian no solo un problema cuantitativo, sino estructural: el sector se envejece y masculiniza aún más y sin mujeres ni jóvenes en el campo, no hay relevo generacional ni sostenibilidad a medio plazo. Y si el campo se muere, se muere también una parte esencial de nuestra identidad, economía y futuro.

Llevamos dos legislaturas registrando una pérdida progresiva bajo un modelo de gestión que no ha sabido —o no ha querido— adaptarse a las necesidades reales del sector. La agricultura y la ganadería no pueden seguir siendo víctimas del olvido político. Es necesario actuar con urgencia, valentía y visión de futuro. Porque cuando el campo se abandona, no solo se pierden agricultores y ganaderos y solicitudes de la PAC: se pierde vida, cultura, identidad… y garantía alimentaria.

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La solución, aunque compleja, no es un misterio: pasa por facilitar la incorporación de los jóvenes y de las mujeres al sector agrario. Pasa por aprobar una PAC respaldada por y para el sector, eliminar trabas burocráticas, por garantizar apoyo técnico y financiero, por hacer atractivo un sector agrario que hoy se percibe como incierto, poco rentable y falto de apoyo institucional. Pasa por garantizar precios justos y rentables que permitan trabajar con dignidad y también por poner en valor lo que representa el campo: el campo no es solo un sector económico más, es un sector estratégico que garantiza el acceso a los alimentos que consumimos todos, dentro y fuera de nuestras fronteras, con calidad y seguridad alimentaria.

Por Lola Merino

Presidenta nacional de AMFAR

Federación de Mujeres y Familias del Ámbito Rural