¿Cómo afectan las redes sociales, tanto positiva como negativamente, a la hora de relacionarnos con la gente?


Ángel Jesús Naranjo Castro “Harry”.- Moral de Calatrava, 27 mayo 2026. Vivimos en una sociedad donde las redes sociales forman parte de nuestra vida cotidiana. Plataformas como Instagram, TikTok, Facebook o WhatsApp han cambiado por completo nuestra manera de comunicarnos, de relacionarnos y hasta de entender el mundo. Hoy en día, millones de personas utilizan las redes sociales cada segundo, ya sea para hablar con amigos, compartir fotografías, informarse o simplemente entretenerse.
No podemos negar que las redes sociales tienen aspectos muy positivos. Gracias a ellas podemos mantener el contacto con familiares que viven lejos, hablar con amigos que hace tiempo no vemos e incluso conocer personas nuevas con gustos similares a los nuestros. También sirven para informar, ayudar y apoyar a personas que pasan momentos difíciles. En muchas ocasiones, las redes sociales han unido a familias, amistades y parejas separadas por la distancia.

Además, durante situaciones complicadas, como enfermedades, problemas personales o momentos de soledad, muchas personas encuentran apoyo emocional a través de internet. Las redes sociales también permiten aprender, descubrir nuevas culturas, estudiar y expresar opiniones libremente.
Sin embargo, aunque las redes sociales pueden ser una herramienta maravillosa, también se han convertido en una de las mayores preocupaciones de nuestra sociedad actual. El problema no está en las redes sociales en sí, sino en el uso excesivo y descontrolado que muchas personas hacen de ellas.
Cada día es más frecuente ver a jóvenes —e incluso adultos— completamente aislados del mundo real. Personas que pasan horas y horas mirando una pantalla, dejando de lado conversaciones, momentos familiares y experiencias reales. Muchas veces vemos grupos de amigos juntos físicamente, pero cada uno mirando su móvil sin hablar entre ellos. Poco a poco estamos perdiendo algo muy importante: la conexión humana cara a cara.
Este aislamiento social puede traer consecuencias muy graves. La ansiedad, la tristeza, la baja autoestima y la dependencia emocional hacia las redes sociales están aumentando cada vez más. Muchas personas sienten la necesidad constante de mirar el móvil, revisar notificaciones o publicar contenido para sentirse aceptadas por los demás. La felicidad de algunos jóvenes parece depender de un simple “me gusta” o de la cantidad de seguidores que tengan.

A esta dependencia se le conoce como tecnoadicción, una adicción relacionada con el uso excesivo de la tecnología y del teléfono móvil. Aunque muchas personas no le dan importancia, esta adicción puede afectar seriamente a la salud mental, al descanso, a las relaciones personales y al rendimiento académico o laboral.
Actualmente, psicólogos y psiquiatras están alertando sobre este problema. Cada vez existen más casos de jóvenes con ansiedad social, problemas de autoestima o incluso depresión relacionados con el abuso de las redes sociales. Muchas personas prefieren refugiarse detrás de una pantalla antes que afrontar conversaciones reales o relacionarse cara a cara con otras personas.
Otro problema muy grave es la falsa realidad que muestran las redes sociales. Muchas veces las personas solo enseñan la parte perfecta de sus vidas: viajes, felicidad, cuerpos perfectos o lujos. Esto provoca que otras personas se comparen constantemente y lleguen a sentirse insuficientes o inferiores. Sin darse cuenta, las redes sociales pueden convertirse en una fuente de inseguridad y sufrimiento emocional.
Por desgracia, también existe el ciberacoso, los insultos y el odio a través de internet. Muchas personas utilizan las redes sociales para hacer daño a otras personas escondiéndose detrás de una pantalla. Comentarios ofensivos, burlas o humillaciones pueden destruir psicológicamente a alguien, especialmente a jóvenes y adolescentes.

A pesar de todo esto, todavía estamos a tiempo de cambiar las cosas. Debemos aprender a utilizar las redes sociales de una manera sana y responsable. No se trata de dejar de utilizarlas, sino de encontrar un equilibrio entre el mundo digital y la vida real. Tenemos que volver a valorar las conversaciones cara a cara, las risas sin pantallas y los momentos compartidos con las personas que queremos.
Es importante recordar que ningún móvil podrá sustituir jamás un abrazo, una conversación sincera o una sonrisa real. La tecnología puede acercarnos cuando se utiliza bien, pero también puede alejarnos de quienes tenemos al lado si dejamos que controle nuestra vida.
La verdadera conexión humana no se encuentra detrás de una pantalla, sino en el corazón de las personas.

Ángel Jesús es miembro activo de «Supercampeones», dirige un programa de radio en «Radio Centenario» y ha cursado estudios en «UCLM Facultad de Derecho y Ciencias Sociales Campus» de Ciudad Real.