El próximo 2032, la DO celebrará su centenario y quieren recuperar el protagonismo que históricamente ha tenido en el mundo vitivinícola
Miembro de una familia de arraigada tradición vitivinícola, Cristina Nieto ha crecido entre cepas y barricas. Ella representa a la quinta generación de las Bodegas Nieto Coll, en Moral de Calatrava (Ciudad Real), y desde 2025 preside la Denominación de Origen Valdepeñas. Asegura que nunca le ha gustado estar en el primer plano, pero tiene claro cuál es su objetivo durante esta etapa. «Quiero que los vinos dejen de asociarse a una imagen antigua y encuentren su lugar entre quienes buscan vinos con personalidad y ligados a su origen. Queremos ponerlo en valor con una imagen renovada», declara durante un almuerzo de prensa en el restaurante Vinology de Chamberí.
El próximo 2032, la DO celebrará su centenario y buscan ensalzar la labor de las 12 bodegas productoras; grandes empresas con capacidad para llegar a mercados amplios como Félix Solís conviven con proyectos familiares y de menor dimensión que mantienen una relación estrecha con el territorio y con el trabajo enológico. «La calidad de Valdepeñas siempre ha sido buena porque fuimos una de las primeras DO, con lo que se aseguraba que tenías un control de la zona de la producción y de la calidad, que siempre ha sido estandarizada», explica Nieto. «El vino es esencial en la zona», señala sobre la relevancia del sector vitivinícola como factor económico, «si hay una mala cosecha, la gente no compra coches, no cambia el tractor, no hace obras en casa…».
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Por volumen de producción, se encuentra entre las cinco principales denominaciones de origen de España con más de 14.000 hectáreas de viñedo cultivadas por cerca de 1.500 viticultores de la provincia de Ciudad Real. Las variedades Cencibel y Airén ocupan un lugar destacado. Ambas forman parte de la identidad vitivinícola de la zona y representan dos de las referencias sobre las que se articula el trabajo de sus bodegas.
Cristina Nieto comenzó con los estudios de Química en Ciudad Real, a los que después sumó una especialización en Enología en Tarragona. Una preparación que le permitió dar el salto al ámbito profesional y trabajar en distintas bodegas de Cataluña y Castilla-La Mancha. Más adelante se incorporó a la Cooperativa Las Viñas, en Tomelloso, una de las cooperativas de mayor dimensión de Europa. Tras esa etapa, pasó a formar parte de la dirección enológica de Bodega Señorío de los Llanos y, desde 2010, desarrolló su actividad en Bodegas Félix Solís. Finalmente, regresó a la bodega familiar, donde volvió a conectar su experiencia profesional con el proyecto bodeguero de sus raíces.
Para ella, el reto pasa por mostrar el valor de una zona que cuenta con unas condiciones climáticas propias y que, precisamente por ello, trabaja con producciones más contenidas. El carácter continental, las escasas precipitaciones, las numerosas horas de sol y los contrastes térmicos, junto con los suelos pobres y calizos, influyen en el desarrollo de la vid y en las condiciones en las que se obtiene la uva.
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También quieren dar a conocer su riqueza enológica a través del enoturismo y el próximo fin de semana del 6 al 8 de noviembre ofrecen una programación que combinará visitas guiadas a bodegas, catas de vinos, experiencias gastronómicas y recorridos por espacios históricos vinculados a la tradición vitivinícola de la ciudad.
Además, el enoturismo también encuentra sinergias con otros referentes como la Red de Hospederías de Castilla-La Mancha, el oleoturismo de la región, ya que los campos dedicados al olivo comparten paisaje junto a los de la viñas, o el turismo volcánico, incipiente en una de las zonas de mayor actividad geológica como es Campo de Calatrava.
EL DEBATE, 3 noviembre 2026





















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