ARTÍCULO N.º 6
Ángel Jesús Naranjo Castro “Harry”.- Moral de Calatrava, 21 de octubre de 2026.-

Una lacra que nunca debería existir
El maltrato animal es uno de los temas más tristes, dolorosos e indignantes que podemos encontrar en nuestra sociedad. Es una de las grandes lacras de nuestro tiempo, una realidad que, desgraciadamente, seguimos viendo con demasiada frecuencia.
Cada año, numerosos animales, especialmente perros y gatos, sufren maltrato, abandono y unas condiciones de vida absolutamente inaceptables. Detrás de cada noticia hay un ser vivo que siente, que sufre y que necesita cuidados, protección y cariño.
Recuerdo haber leído en un periódico digital una noticia que me encogió el corazón: dos cachorros de perro habían sido encontrados dentro de un contenedor, en unas condiciones insalubres y lamentables. ¿Qué clase de persona puede llegar a hacer algo así? ¿Cómo se puede abandonar a dos pequeños seres vivos como si fueran basura?
Y, por desgracia, no es un caso aislado.
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También existe una realidad especialmente preocupante relacionada con los perros utilizados para la caza, como los galgos y los podencos. Cuando termina la temporada, algunos de estos animales se enfrentan al abandono, como si su vida únicamente tuviera valor mientras resultan útiles para sus dueños. Pero un perro no es una herramienta ni un objeto que se utiliza y después se desecha. Es un ser vivo que merece respeto durante toda su vida.
Otra noticia que me impactó fue la de un perro abandonado en una autovía, atado a un quitamiedos, en pleno verano y con temperaturas cercanas a los 40 grados. Imaginar el miedo, la sed y la indefensión que pudo sentir aquel animal resulta verdaderamente desgarrador.
Y uno se pregunta: ¿hasta dónde puede llegar la crueldad humana?
Desgraciadamente, seguiremos encontrando noticias de este tipo mientras haya personas que no comprendan que los animales no son juguetes, objetos ni caprichos pasajeros. Y, cuando pienso en estas atrocidades, me cuesta encontrar una explicación para tanta crueldad. A veces, el ser humano demuestra tener una capacidad de hacer daño que resulta difícil de comprender.
Tener un perro, un gato, un conejo o un pájaro no es un capricho: es una responsabilidad. Es asumir el compromiso de cuidarlo, alimentarlo, protegerlo y ofrecerle cariño. Es entender que necesita atención, compañía, seguridad y un hogar en el que sea querido y aceptado.
Un animal no pide riquezas ni grandes lujos. Necesita que lo cuiden, que lo respeten y que no lo traicionen. Necesita una familia que comprenda que su compromiso no termina cuando deja de ser pequeño, cuando enferma, cuando envejece o cuando llegan las vacaciones.
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Porque adoptar o adquirir un animal significa asumir una responsabilidad para toda su vida. No basta con llevarlo a casa cuando nos hace ilusión para después abandonarlo cuando deja de convenirnos.
Un animal jamás debería pagar las consecuencias de la irresponsabilidad humana.
Por eso, debemos educar en el respeto, denunciar el maltrato y recordar que proteger a los animales es una obligación moral de toda sociedad que aspire a ser verdaderamente humana.
Y quiero terminar con una reflexión: si somos capaces de ofrecer amor, protección y cariño a un animal indefenso, ¿cómo podemos ser capaces de hacerle daño deliberadamente?
Ellos nos ofrecen su confianza sin pedirnos explicaciones. Nos acompañan, nos quieren y, muchas veces, permanecen a nuestro lado incluso cuando otras personas nos dan la espalda.
No tienen voz para defenderse, pero nosotros sí tenemos voz para defenderlos.
No al maltrato animal. No al abandono. Sí al respeto, sí a la responsabilidad y sí a la vida.
Porque una sociedad que aprende a respetar a los animales también aprende a ser más compasiva, más responsable y más humana.
Ángel Jesús es miembro activo de «Supercampeones», dirige un programa de radio en «Radio Centenario» y ha cursado estudios en «UCLM Facultad de Derecho y Ciencias Sociales Campus» de Ciudad Real.





